sábado, 21 de marzo de 2020

Cuarentena

I
en los nervios
de un vehículo sin freno,
sentados en la mesa
sin saber nada del otro.
después levantan, lavan,
lloran por turnos
en el baño.

II

porque él es así:
bruto y apurado.
hizo todo al mismo
tiempo y se le subió
una burbuja
a la cabeza.

III

nunca lo confesó
pero minutos antes 
de la sangre
entre manos,
anheló
el silencio
del recién nacido. 

IV

para que mi cuerpo 
durmiente en la cama, 
debajo, 
la media 
que fue blanca, dura. 

V

ya no siento
el peso muerto
del celular negro
en el bolsillo derecho.




















martes, 17 de marzo de 2020

Martes 2AM

te asustás con el ojo que te acusa
desde el fondo del vaso,
entonces lo tapás.
lo que sea que toquen tus dedos
te sirve de revoque.
ágil, manejando la ductilidad
de la noche: ese acompañante
silencioso, que destapa, sirve
y no se queja nunca de la música fuerte.
el tiempo se estira elástico
y en tu boca se mastica.
tirándole del rabo al cerebro
húmedo, pensás a futuro.
pensás de más, 

te refriegás el lagrimal
y el lagrimal se te irrita. 
ves dos veces 
en los muebles hinchados, 
en el cielo raso, en el hule 
del mantel: cerveza derramada refleja. 














miércoles, 11 de marzo de 2020

Sesión

cómo era eso que vos sabés que yo sé
pero quiero que lo digás vos.
no te distraigas con las várices del techo
crecieron veinte centímetros
desde que empezamos con esto
no avanzamos lo suficiente.
cómo produzco una electrocución mental
en vos, un chasquido en este cuarto vacío.
tenés la imagen archivada
y tenés las palabras golpeando
la pared de tu cabeza,
piedras negras 

que rebotan para un lado 
y para el otro.
tenés todo lo que puedo ofrecerte
pero el acrílico se empaña
si el pensamiento carbura de más,
asique lo dejamos acá, 
por hoy son dos mil. 
y esperá, no te vayas, 
que te doy la factura, que tus datos
se atascaron de vuelta en la impresora
que raya y subraya 
y saca su lengua 
blanca que se desliza de la mesa cae 
al piso escondiéndose debajo 
bien al fondo del diván.













sábado, 29 de febrero de 2020

Imperturbable

los quiero ver a ustedes
enroscados en este ciclo
sin fin de materia volcada
sobre materia, cada cual
quieto en su lugar.
la concentración se mantiene
inalterable, ni tan tan,
ni muy muy, como para llegar
a comprender qué tan grave
es lo que pasa. 
así te quieren, 

bajo un embrujo sin saber 
de dónde venís y a dónde vas, 
cada uno bailando alrededor
de su propio fuego blanco.
uno al que se le vencen 

las piernas y cae, 
otro que por quedarse ciego 
no consigue ayudarlo. 
el miedo no avisa, por eso, 
hay que estar atento.
un cambio en el curso 

del viento puede traerte 
el olor a corazón quemado 
que emana la piedra negra 
de tu pecho. todo es 
una condena escondida 
en un estado de reposo.
sentirse imperturbable
ante los días venideros
y de pronto, entre palabra
y palabra, detectar
como la temperatura
de la saliva asciende
tímidamente.


















martes, 11 de febrero de 2020

Walkie-Talkie

el día en que la viuda se enteró
que era viuda olvidó de bañarse
pero hoy que el insomnio vuelve
a encerrar la noche en el hueco
de su mano huesuda, 

una correa la tironea del pecho
hasta la ducha, mejor dicho, 
hasta que la desesperación es tal 
que se zambulle en el ataúd blanco
así vestida, así como está, entra
y apoya su oreja en el agujero frío
del desagüe. 
inhala hondo, 
aire puro, oxígeno sin partículas 
ni fragancias que disparen 
recuerdos desagradables. 
inhala hondo y no exhala,
solo contiene la respiración 
para escuchar mejor esa voz que
bien en el fondo de su pena sabe
no llega ni llegará nunca a destino.











miércoles, 5 de febrero de 2020

Ocaso

se dio cuenta él solo 
mientras almorzábamos.
yo no entendía bien qué pasaba,
si estaba midiendo un bichito
que le quería picar el brazo o si algo
más complejo se estaba procesando
entre sus puntos neurálgicos.
cuestión que se le había perdido
el reloj de siempre
y decía tener la muñeca desnuda.
le molestaba mucho lo liviana
que se había vuelto su mano,
cada vez que la movía la sentía 

como algo desconocido e impredecible.
hacía tiempo que sus extremidades
temblaban repentinamente
como un organismo vivo que se sacude 
para secarse un líquido invisible.

finalmente, la historia terminó 
con que este hombre, mi nono, 
se quejó unos días más, 
y después se olvidó de todo. 
de su nombre, del reloj, 
de la hora exacta en que también   
había perdido la cabeza.














jueves, 23 de enero de 2020

Dioses creados para pedirles ayuda o agradecerles una vez que el problema está resuelto.

hay una marcha fúnebre
de puntitos suspensivos,
corrección: hay hormigas
infiltradas en los bordes 
de mi casa, entran y salen, 
le hacen reverencias
las migas que se me caen, 
las alzan como trofeos,
y las transportan como átomos.
poderosisímos átomos
que irán a acumularse 
detrás de las paredes.
alimento un universo 
que me niega la entrada.
la ventana me escupe reflejado.
soy esto queda de lo que queda 
de hoy: una materia ridícula
de lo gigante y vertebrada
que se ve cuando mira
la superficie de las cosas.
soy éste que espera 
con la baba en la boca seca 
y la manguera siempre abierta 
para chupar información
o detectar el momento exacto
en que la hormiga profeta 
se separe sigilosamente de la fila
y suelte su humilde roca de pan 
de cara al cielo de la cocina. 
el primer pixel no define 
si eso es un mensaje 
de auxilio o de gratitud.