lunes, 16 de diciembre de 2019

Fin de fiesta

el silencio debería ser la música divina
que amortigüe este final
y no esta molestia,
este relieve transparente.
se fueron todos y me dejaron acá,
solo, mirando el interior de mi casa,
las paredes siguen en su lugar,
mis piernas siguen en su lugar,
mis brazos siguen en su lugar

mi cabeza afectada, mi boca seca,
mi cara entera derretida 
por dentro 
pero firme como un frontón 
sigue en su lugar para escuchar 
todo tipo de lamentos, confesiones,
reír sin sonido y sin querer.
la quiero porque asiente 

en el punto justo sin perder el eje
de la conversación.
se fueron todos y me dejaron acá.
solo, ¿ya no quedan más cigarrillos
o es que flotan en mi pecho deshechos
en jabón en polvo y 
ahora son 
del todo míos?,
así tan vacía, con su luz natural,
los pájaros dibujando círculos
en el pulmón de la manzana,
mi casa tiene con qué para ser
el nuevo templo budista de la zona
y no este órgano ahumado, gris, de piedra,
que supo latir durante toda la noche
y acumular las toxinas que mis amigos
en esta solitaria ceremonia
me han obsequiado.












martes, 10 de diciembre de 2019

Una legión de lesionados espirituales

toda sensación de soledad
se vuelve peor al advertir
la tranquilidad del resto
de los pasajeros:
la mayoría duerme
y los que no
desempañan el lado interno
del
 vidrio
en un extraño saludo
a la nada,
ven la oscuridad del viaje
en alta definición
y se vuelven a dormir.

¿cómo se hace para seguir
sin saber cuánto falta?
el mantra de ronquidos
no me calma, es más,
me desespera;
voy a pararme de mi asiento
como infringiendo
una ley natural,
voy a tambalear entre cuerpos
bajos y estáticos,
voy a correr el telón rojo
que me separa de la cabina
y no voy a contarle nada
a nadie que nadie
está detrás del volante.









miércoles, 27 de noviembre de 2019

Fritura

no sé el resto 
pero por mi parte 
cargo orgulloso mi deseo 
más básico y elemental:
llegar y entregarme a una ducha
que me ablande el organismo
ser paciente de la mente
y esperar lo que haya que esperar
para que los restos de universo
se derritan, que desaparezca todo 

por la boca del desagüe
y después sí,
ya más suelto, en calzoncillos,
con el cuerpo reiniciado,
cocinar algo fácil y rápido.
nunca vienen mal

unas buenas papas fritas,
confundir el aceite que salpica
con cosquillas en la panza






















sábado, 23 de noviembre de 2019

Pensador, pensante, ente

el bombero
llega exhausto de trabajar,
se acuesta sin bañarse
y una nebulosa de gritos y explosiones
lo hacen volver a ver la misma película
que horas atrás protagonizaba.
después vuelve sobre sí,
besa a su esposa que descansa boca abajo
y le copia la postura hasta quedarse dormido.

el pensador
solo se acuesta para pensar mejor.
treinta minutos buscando una lógica encubierta
en el cielo raso de su cuarto
¿para qué lado giran las tuercas que hacen
quemar el combustible del mundo?

mastica y mastica la pregunta
y la baja con un vaso de vino.

encorvado,
anota rápido en la pared de la cocina:
“la historia es escrita
por la mano izquierda de un diestro”
y se va a dormir satisfecho, fresco.
cuando despierta no entiende lo que escribió,
mira treinta minutos, mira
 una hora
tratando de descifrar el mensaje,

de reconocerse en esa letra ilegible.
su forma encorvada encarna de nuevo
un gran signo de interrogación.









viernes, 22 de noviembre de 2019

Tu cuestión, mi cuestión

¿acaso esto es lo que esperabas de vos?
te preguntás
desde la otra punta de la mesa,
inmóvil, saciado de tanto
no sabés qué.

desde que el sol entra con más fuerza
por la ventana
todo se ve más sucio y aceitoso.
las moscas giran sobre las sobras
de comida
hasta que mueren de curiosidad
sobre charcos de cerveza caliente.
el calor 

recubre los pensamientos exigentes,
los anula,
allá afuera, el infierno es compartido.
la gente avanza segura como si cargara
un bidón de nafta en la espalda,
cada uno avanzando por la sombra

hacia la misma misión 
en particular.














martes, 19 de noviembre de 2019

Origen

y cuando los ojos se pinten de blanco
y dejen de reflejarlo todo:
lo malo, lo bueno y lo incomprensible,
sabremos,
tuvieron siempre la misma forma
y no sabremos nada más.


todavía nadie tuvo los recursos
ni el atrevimiento de romper los ventanales
del comercio abandonado
-sigue intacto el cartel de alquiler
seguimos sin saber si de ahí proviene
el ruido nocturno que de buenas a primeras
con sus patas pegajosas de lagarto
trepa nuestros más débiles órganos,
nos sacude como a la última espiga
en el desierto
hasta empujarnos de la cama
y ahí sí, con la cabeza asomada
hacia afuera
es posible comprobar que hay muchos otros
hundidos en la misma oscuridad,
hace más tiempo,
por necesidad, por placer, porque si seguimos
fumando del lado de adentro
tanto humo impregnado dejará
las paredes
negra
s como lo fue todo en un principio
negro.










viernes, 15 de noviembre de 2019

¿Dónde estás genio?

si fuese una mano que se cierra
lo haría lentamente
pero solo es vapor que sube
de la cacerola y me tapa la cara,
a qué genio creo estar esperando
acá parado al calor
controlado de una hornalla azul.
interrupción del estado de reposo:
van llegando una detrás de otra,
estacionan en doble fila,
vigilan
que la noche tenga algo más
para ofrecer.
las preguntas que el día retrasó
emergen como emerge
lo malo, lo feo y lo horrible

y se pegan en el vidrio de mi foco
defectuoso
que pestañea, pestañea y pestañea
siempre a punto de quemarse
siempre el insomnio puede ser más fuerte,
siempre la misma marca de agua
para todo: ¿lo que deseamos en verdad
está en sintonía con nuestros
pensamientos?