miércoles, 29 de julio de 2026

Por atrevido

La mano que saca
un dedo erecto del bolsillo
cuando le preguntan si tiene fuego.

No es la que saca
el pulgar y el índice juntos
un agujero bolacero que se traga todo 
cuando le preguntan si tiene hora.

No es tampoco 
la mano que comprueba 
si hay sangre, tampoco la que 
nació en el talón y terminó 
recta en su mandíbula, por atrevido.











lunes, 27 de julio de 2026

Algo con ka

Yo soy el solito
no me robes hijo de puta, cuidame

reza en pulso arrebatado
la pintada en aerosol rojo.
El cadenón en las clavículas del árbol
más famoso de la doble trocha.
De una traffic seis puertas
de la que va a bajarse, lo va a hacer,
está decidido, la suela de la sandalia
en la estepa, aplasta. La familia
desciende detrás, copia 
al ordenador mayor. Se llama Kirk, Fink o Rick.
Algo como de allá. Un mote con efecto letal.
Un corte en seco. Algo con “ka”.

Hay proyectos pausados pero hay ganas de
limarlo desde la base. El traslado se haría con no más
que un montacargas y dos pintas de vialidad
que serían seis por rotación horaria
y peligro de hernia lumbar.
Hay que hacer campaña.
Hay que desenvainar las raíces,
Hay que sacarlo cuanto antes.
"Ay que ganas de talarlo
a patadas"
gritan las Crocs
del menor que lo inclina
pero solito sano vuelve a su meridiano.































martes, 23 de junio de 2026

Rodeo el dodecaedro de la angustia

Rodeo el dodecaedro
de la angustia y resbalo 
siempre en una cara nueva.
Dónde está el glúteo de la luna
y por qué no se sienta encima mío.
Agradezco que hay una cara.
Una cara nueva. 
Hay una cara 
original para mí.
Hay una cara andrógina
en el sueño mensual
que me persigue a bordo
de un corcel y me entero tarde
por las huellas.
No hay una cara igual a otra.
A la bocha regresa la cara inicial
que ya es vieja y conocida,
como el enemigo mortal
de un amigo imaginario
que un muchacho sin hermanos
abandona sin culpa.
A donde quiera que vaya
siento que pesa  
una cara iluminada
para que me maraville
y vea mis señas de auxilio.
A la bocha interrumpe la siguiente,
y me canso, taca, taca, ataca
primero una nariz, después
una boca, enseña el ceño,
ojos nuevos para verterse en punta.
Una cara de varias caras
que he de rodear,
tan abstracta, tan evanescente, 
me da tanta fiaca resolverla,
que me sumerge
a la cara calva de mi almohada.















viernes, 19 de junio de 2026

Desde el supermercado

Llega la voz macilenta y rebelde.
Un susurro seco 
como un tallarín acanalado
inquieta al chico que se pierde
en su compañera
adentro de su polar.
Y entretanto vacilazo
de qué hacer con esta emoción,
pasa y escanea
los códigos en los paquetes
No pasa frío.

Decile al dueño de esto,
que no hay más leches.
Es una estafa
promocionar un producto,
hacerme venir hasta acá.
Yo que estoy vieja,
inclinada y gorjeo.
Que mi voz en lonjas genera pena
y girasoles decapitados.
Decile que firma Norma,
Norma soy yo.

Dale Norma, le digo
y de paso aprovecho
y le hago acordar
que se vaya a la puta que lo parió.














 


Desde lo verdilácteo

Jadea en su escopeta, el cazador.
Los rulos de saliva planos
sobre lo que hizo el chaparrón
con el terreno verdilácteo.
Del alambrado para acá no se hace
lo que del alambrado para allá.
La bala disparada a la marchanta
y el tronco se encorvaba
como un cinturón con sus agujeritos.
Pasa el aire, pasa el tiempo, cabeza gacha.
Se corre la voz animal
en el cañaveral. Diversas especies
sobreviven como arquitectas
y otras han de nacer porque sí.
Y si chapotea la rana,
es por temerosa,
Y si una barcaza posa sin su barquero,
está dando lástima de óxido en la orilla.
Después, entre todo, además, 
también oye la unión: tiene 
nombre y apellido que ciego de un ojo
entiende grillos.
Y a mi, en esta hamaca paraguaya,
se me empieza a correr la microfibra
hacia la esquina superior derecha
para que entienda que lo que escribo
se acaba con la siesta, se está acercando al sol.








martes, 2 de junio de 2026

Contrapeso

Feriado en toda la república argentina.
Toda obligación de ser feliz
arroja a las familias fuera de sus casas.
Un techo es el suelo de otro
y una tara: no alcanzar la concentración rapaz.
Capaz si cesasen los ladridos
y el dogo soñando adentro de su dueño, mea
el cantero, la patita levantada,
melancólico y genital.
Capaz si dejasen de ondear estas paredes
finas como carpas, dos ambientes,
cochera integrada, balcón a calle.
Cortála, dejá. Ya está. Grita
y no empalma más. No sé qué pasa, dice.
Bien que saben que después tampoco habrá tiempo,
no lo tienen, no lo venían teniendo, nunca
lo hay, no tendrán la intención de identificar
qué malformación en la partícula primera
hizo que de un portazo se diga todo
lo que ninguno pudo antes.

Queda oficialmente inaugurado el contrapeso
en la superficie compartida.
Quedan muteados cada cual a cada lado
y nadie asoma tras los muros.
Sordos ruidos desde afuera empujan.
Es la hora de bronce.
La vagancia mansa acurrucada
bajo un olmo. La inclinación del planeta
aquí y ahora: lo que otra cerveza ha de acomodar.
Mirando por la ventana, en la cara interna
del dado que le toca.
Celoso de la pulcra manera
con que destraban: quién va, quién fue,
a quién le toca ir a comprar.
De lo fácil que resultaría aplastarlo todo
con un piedra, papel o tijera.

 




martes, 14 de abril de 2026

La cañita

La franja del dedo
que se dobla, de ahí parte.
Interrumpe el festejo. 
Bajen 
la música y dedica. Por un año 
más leve que el anterior. 
El mejor año de su vida fue aquel 
con la peor noticia de sus días.

La franja del índice. El centro
de sus labios fruncidos
donde iría el anillo. Un beso
estampado al corazón de la falange.
La carga es un minuto de silencio
que dura un segundo. 
El contacto
de los labios en la franja sagrada 
dura lo que la llama tarda
en tragarse la mecha.

En impulso contenido, parte
del pie, la dorsal, omóplato,
pasa por el hombro. La
 pólvora riega 
el brazo que asciende y suelta 
la cañita. La flecha del índice
viaja de pecho al cielo
que se lo llevó. La cañita perfora
la capa primera y todas las que le siguen;
y si el mensaje no quedó claro,
ahí te va este trago al piso.