viernes, 30 de septiembre de 2022

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trata de fijar la punta del dardo
de su mente y los objetos -restos
incorpóreos de un discurso ajeno-
no despiertan su mayor interés. orbitan
más allá de su imaginación castigada
a mazazos por la novedad. orbitan junto
a las moscas que mete su vieja
en verano cuando entra a escondidas
a su pieza y le abre las ventanas.
el aire viciado se extingue
más rápido si giran también las paletas
de plata del ventilador.
trata de fijar su mente
en otra cosa y no puede: lo que puso,
lo que le puso a, lo último que subió,
lo que le dijeron de, lo que dijo al 50%,
lo que no dijo pero por la negativa
atrae su sospecha.
lo que se bate lentamente en el bol
más gastado de su cráneo
lo llevará a la perdición,
y según su matriz, eso es el amor.
trata de no pensar más en ella
y lo consigue, se pierde
en el zig zag de interfaces y pestañas
que se abren a la par de sus ojos
rojizos, rojos, rojísimos. y pensar
que hubo un tiempo en el que sus pupilas
eran el hueco infinito
por el que de cabeza se enterraban
las cascadas de su infancia,
un tiempo en el que no importaba
comprender la fuente de sus emociones,
en el que no había una computadora
cerca para volcar su ira en un foro
que noche a noche lo envuelve
como la serpiente de su foto de perfil
envuelve el vacío amarillo
que su cuerpo en espiral forma.























sábado, 24 de septiembre de 2022

Figura y encandilamiento

descubrí al núcleo crecer, fulgente
agigantaba su espectro. el eclipse
era total, a punto de reventar contra 
las paredes de la habitación. 
a oscuras una luz que nacía de adentro nuestro,
no importaba el mundo; el exterior
era una bolsa de nylon que un camión
de basura con sus dientes cuadrados trituraba.
no importaban los amigos, las palabras
reversibles, las desgracias no tenían cabida
en este improvisado escenario.

y así pasamos el feriado, entre un frío otoñal
y la inconsciencia de abrir por unas horas
la válvula ubicada detrás del nudo
del incontrolable cablerío: la paz al ver
que la turbiedad 
que traigo,
lejos de tus ojos, se vierte









miércoles, 21 de septiembre de 2022

Todo está perdiendo su pureza

la corrosión progresiva
de las cosas familiares.
la polución en el aire.
viento que arrastra
viento y las partículas opacas
que la laguna negra
de los pensamientos suda cuando
entrás, salis, abrís
la heladera en patas
en una consciencia lúdica
sobre el peligro que eso implica
y seguís vivo. aderezo, agua
en botella, productos
congelados gotean
sobre la placa plástica
del electrodoméstico mayor;
aunque en lo único
en lo que pensás ahora
es en la fragancia atrapada
en la cáscara de la naranja
que día tras día ves e ignorás
dejando que se descomponga
fuera de tu boca.





























martes, 6 de septiembre de 2022

Restos que deja el spam de un noticiero web en el inconsciente

el paredón amortiguó los graves, los escasos
árboles y el alambrado también ayudaron, 
fue imperceptible para el que pasó pedaleando 
con el tema favorito del fin de semana 
latiendo en sus tímpanos,  pensando en ella,
volviendo del trabajo, pensando
rápido en llegar a verla. no registró sonido alguno
y si lo hizo, por la velocidad, la distracción y la distancia
entre la bicicleta y el baldío, débil lo habrá oído;
probablemente como la tos 
de un anciano al purgar 
la fatiga de su alvéolos blandos. 
todas las mañanas amanece un cuerpo
entre los pastizales con un tercer ojo apuntando 
al cielo y una bala diminuta camuflada
a pocos metros 
pero no todas las mañanas
la pelota se va tan lejos 
para que después de debatir
a quien le toca ir a buscarla
, uno vaya y la busque
y se enfrente de acá a unos años al desafío
de procesar que tan quieto se ve uno
cuando no se verá más a sí mismo. 








lunes, 15 de agosto de 2022

La cervical es un garfio en el que cuelgan los días muertos

el fin de una canción
en el silencio auricular del transporte público
puede ser la respuesta
a los mambos del día: melodía disonante, 
letra simple, hierro líquido
vertiéndose sobre un molde
también de hierro o rayos de una luz ultravioleta
que accidentalmente dan con las huellas
dactilares de lo que nos espanta,
en esa estoy, en esa voy, en un 168,
la ventana piqueteando mi parietal, me veo al ver 
la penumbra en las fugas de las avenidas
que el vehículo a su paso 
rebana, en esa, dándole forma
a la confusión, un nombre
al problema, sustancia
a la fuente, a la larga se funda un nuevo goce
al rosquear 
el cubo rubik del dinero, el cubo
rubik de la muerte, el cubo rubik
del amor. somos cinco seis los que a bordo vamos
y si el colectivo frenara,
si un señor barbudo y entrecano,
en muletas, plegada la pierna, seca la sangre
en la venda, 
si dios fuera un rostro
con arrugas dibujadas por el alquitrán
de su entorno, 
si subiera ahora mismo
con una lámpara dorada
aferrada a sus callos, si la ofreciera
asiento 
por asiento como se ofrece
una botella de vidrio
cuando 
el mensaje ya está dicho y no hay más
palabras 
que estrujar en la juguera,
si fuese mi turno
de pedir un deseo, uno solo,
yo tampoco sabría cuál.







martes, 2 de agosto de 2022

El hábito de la antena deficiente

cáscara sobre cáscara sobre cáscara.
idiomas contrapuestos a las piñas
en el cuadrilátero de una misma palabra.
decodificar. decodificar, todo el tiempo
hay que decodificar para que al final
del día no cueste tanto darle rosca
al tapón negro de caucho industrial.
para que los sedimentos, 
por el drenaje, viajen. para poder 
dormir en paz la desesperación 
deposita el espíritu en un comprimido 
que junto a otros comprimidos blancos 
arman el tetris de tu semana laboral.




















Llevando a mi hijo a comprar droga

abatida, los ruleros puestos se los saca ni bien 
ve encuadradas sus canas en el espejo retrovisor.
no hay tiempo de más: hay que cargar nafta,
hay que sacar plata, hay que ir en subida
hacia el lado oscuro de la ciudad.
ahora no, no sé, no escucho, no importa.
tengo que llevar a mi hijo, el segundo,
de veinte, a comprar droga.
tengo que llevarlo como sea, tengo
que hacer eso o rogarle por quinta vez
que no me venda la heladera.