martes, 7 de junio de 2022

El trámite

hunde su mano anillada 
en uno de los bolsillos
de su pantalón de vestir. impecable, sobrio 
al caminar, si un bisturí
le abriera el tórax en una sola línea recta
seguro se vería su corazón bombear
a la misma velocidad, siempre. 
hunde su mano y suenan los anillos
importados al tocar las llaves
de su Amarok último modelo.
sin embargo, a medida que hunde, 
pierde la elegancia
y puede que le esté haciendo notar
al resto de los presentes
que no encuentra lo que busca.
a él no le importa por eso en vez de rendirse, 
insiste con el brazo metido 
en el hueco negro de tela
¡atención! está por sacar algo 
pero falla. repite la acción y tampoco.
no mueve más que dos dedos,
después uno, solamente la falange 
del anular que se dobla, se curva 
y se transforma en un garfio en la oscuridad.
consigue engancharlo al borde
de su calzoncillo que manotea 
y tironea, le da aire 
y espacio a su zona genital y ahora sí
lo tiene, lo tiene... ta ta taaaaa 
mete un cambio brusco 
y se la acomoda entera para el otro lado.










domingo, 15 de mayo de 2022

Te han visto paseando en tus monoblocks

es cuando del esquema que mapea
su memoria, emerge de un cabezazo
un palacio. en la entrada: una cinta
mecánica patina a una lentitud
escalofriante e hipnotiza. y sobre ella, 
de la nada, deslizándote de reversa, estás
otra vez paseando en los monoblocks
de ese recuerdo que te encanta.
cuanto más tiempo se pasa en los jardines
de la cabeza, la velocidad de la vida
se lentifica. hay quienes dicen
que la nostalgia tiene la facultad 
de frizar el tiempo en su totalidad, obstruir 
el exterior, borronear con el codo 
la silueta de los sueños. cuenta 
también la historia que hay quienes 
de tanto retorcerse sobre sí, el rulo 
que han creado los ha envuelto de pies 
a cabeza en su lugar, han quedado 
el par de zapatillas gastadas 
por excesivas caminatas más la ropa 
que vestían ese día, derretida, encima.





























 












jueves, 7 de abril de 2022

Problemas de una vida neural

un punto. el primero de muchos
que vendrán. un punto hamacándose
libre, panza arriba, sobre su propio
peso y solidez: principales rasgos
de una prematura existencia. donde antes
no había nada ahora hay un punto, uno
solo, cargado con el respeto
que le confiere ser el único, no tener
otro a su alrededor. él mismo
es su paraíso lo que no asegura
que haya emoción. habrá que esperar
(y en la espera de rebote surge el tiempo)
a que una fuerza externa descienda
hiperconsiente, temblorosa,
con la mecánica de una grúa y lo jale
de un lado estirándolo al punto
que a partir de ahora no es más un punto.
es un chicle pálido espigado en los dedos
de un adolescente hiperquinético.

al ceder su redondez, su centro se apelmaza,
y lo que solía ser una unidad
queda dividida en dos: un clon idéntico
separado al nacer, nada de andar
compartiendo pensamientos. cada cual
con lo suyo, cada uno de los componentes
flotando en su respectivo conteiner.
el ciclo se repite por milenios
y al ad infinitum. vertical
y horizontalmente se distribuyen
soledades, luego poblaciones.
el sentido de las cosas emerge aplicado
en lo que se ve y lo que no. todo marcha bien.
todo es normal. todo está bajo control.
vivir nunca fue tan fácil, y así y todo, alguien
puede bajar desorientado a la calle,
con olor a quemado, una estela negra
bullendo tras de sí, el cuello sacado
girando como un torno y, PUM, reventar
en asterisco por los aires, como un punto
que escupe los puntos que trae dentro.






domingo, 20 de marzo de 2022

las puertas se abren sin que nos demos cuenta
ni de donde proviene el viento
ni si existe tal abertura. no
mires para atrás.

las paredes imponen su blancura
en la habitación
del enfermo.
una toalla secando la sudoración a 38°.
una venda alrededor del tórax.
el silencio
son los cinco minutos
en que los enfermeros salen a la vereda
a tirar humo y paciencia.

mis manos
son regalos de dios,
mi abdómen instrumento divino
solo canto por la noche
por costumbre
y es el hábito el lamento
que ahuyenta
el mensaje de los cuelloblancos.

el hábito es entrega
la entrega es lamento.
lamento el no saber
de por qué di tanto
y no obtuve nada a cambio.

ahora el sonido de sus risas atraviesan
mis bolsillos agujereados. el martilleo
de pensar de más
construye en un cuadrilátero
un alambrado que me deja a la vista del resto.

vivo,
exagerademente vivo.




gracias por involucrarte en la situación. tu presencia
provocó cierto movimiento
en los estratos. a partir de ahora, no dibujaré líneas
en el cielo
cuando pierda el eje de las cosas. recto, fijo, un trazo
en seco hacia adelante sobre
el que respiro.

quisiera decirte
al anteponer mis manos a la eternidad
no me sentí gigante, no me sentí más que coronado
de campanas nublando el sentido de la orientación
préterito es oeste
futuro mecánico del sudeste
mañana es de fuego;
no podría vertir mi gratitud en un cancionero
hacer de tu vida leyenda
siento no sería suficiente.

cuando volví, no estabas. llevaba
la boca
cubierta de arena
y al abrirla, una avalancha de palabras cifradas
cayeron.

estoy donde puedo y esa certeza me alcanza.
para el perro, soy un desvío ocular pasajero.
para el mar, una figura sobre la que reflejar
su inmensidad.
para mí, un pixel roto, sin latidos.

recuerdo
no me diste tu rostro
no te regalé mi tacto
quisiera presentarte una ofrenda,
darte lo delicado de la violencia que es
guardarse un incendio forestal en el bolsillo
para que te despierte en plena madrugada
donde todo esta muerto
para que cuando vuelvas
pueda estar ahí
y vestir la boca
con los perdigones
que son rocas
y decirte lo que aun no pude.



jueves, 3 de marzo de 2022

Doom

insomne, constante, sin testigos.
pudiste haber sido vos, en una de esas 
pudiste haber desarrollado una adaptación 
feroz al ambiente reconvertido. un ojo 
de más a la altura del corazón, un láser 
potente disparado al abrirlo, otra 
voz, o porqué no, la pericia emocional 
de quien sabe deslizarse a través 
de horizontes inestables. pero no, ni vos 
ni nadie que presencie ahora el latir amarillo 
del semáforo en la autopista abandonada. 
hipo de fotones. intermitencia que marca 
el ritmo en la noche distópica. el tiempo 
que recupera la consciencia y con dos 
dedos palpa su muñeca flaca. pero humanos
cero, nada, nadie que absorba los mensajes 
oxidándose en los carteles cascoteados. 
arandelas a la vera con 80, con 60, con 40
de velocidad máxima: indicios de que supo 
haber movimiento, direcciones, líneas 
de existencia programada de un punto A 
a un punto B. si uno levantase la cabeza 
-si primero tuviese una-  también vería 
allá al fondo como las usinas dejaron 
de eyacular al cielosus vapores. no más 
aviones comerciales perforando nubes 
negras, sus turbinas: reduciendo pájaros 
papel picado. no más viento, menos 
lluvia, la atmósfera justa y propicia 
para la formación de la figura hexagonal 
que demanda la caída de un copo de nieve 
sobre una lengua tibia tampoco. solo 
quietud: una burda y abismal, una quietud 
concreta como la que queda contenida 
en la bolsa que sostiene la chica triste después
de tirar a su pez favorito por el inodoro.


















































viernes, 11 de febrero de 2022

Avistamiento revelador

en Indochina, en la sabana, reflejado
en la planicie de un iceberg abandonado 
como una bota a orillas de Nuussuaq, Groenlandia,
(
74°06'32.3"N 57°03'38.8"W). hablan
de un lengüetazo naranja que barre estrellas,
curva el cielo y lo que no esquiva, lo pulveriza.
en las avenidas más anchas de las principales
áreas de mayor densidad poblacional,
la escena se repite, multiplicada se contagia.
conductores que detienen su marcha
en primera, segunda o tercera fila. transeúntes
que pelan sus celulares y con el zoom
al palo apuntan hacia el fenómeno que brilla
cada vez más fuerte y cae cada vez 
más rápido y en su caída, se descascara.
hileras de capas debajo de otras que dejan
al descubierto la tibieza de la siguientes.
se dice que el avistamiento es más o menos así
hasta que adopta el tamaño de una nanopartícula 
y por una sonda plástica desciende al interior 
de un cerebro azulado, lustroso, huérfano. 
un reactivo de origen inexplicable que hace que uno 
se pregunte si es real o no la sensación
de estar flotando adentro de un frasco de vidrio 
sobre una estanteria bajo llave repleta dmás frascos
cerrados donde todos se preguntan lo mismo.