lunes, 12 de mayo de 2025

Pogo

salto en el lugar y contra el resto.
todo lo que soy, suena.
suena la mochila, suena el cinturón,
suenan los reflectores, el humo
es polvo vago sonando en el ambiente.
la luz del escenario
cae como un láser
borrando el rostro
del cantante que también, suena.

de la guitarra crecen líneas invisibles
que entraman una teleraña en los oídos
de los presentes.
en dinámicas así uno se siente
parte de algo mayor, una materia uniforme
que además se forma sola.
una gelatina de remeras negras
contenida en las paredes de hormigón
de un local nocturno del Abasto.

perfecto ejemplo de un equilibrio
que aparece y no es buscado,
así como el que se tropieza lo levantan,
el que lo prende, si le pinta, ofrece,
el que no tiene, si quiere, pregunta,
el que la queda, se lo jala
de las cuatro extremidades
como una mesa invertida
¿qué hacen? ¿a dónde me llevan, si estoy bien.
¿y si no quiero? ¿y si me quedo?
el que bardea, cortísima, afuera








miércoles, 23 de abril de 2025

Ando por mi casa desnudo

ando por mi casa desnudo en pleno otoño.
el caloventor al taco seca a su tiempo
mi cuerpo bañado.
desde acá escucho a los cajeros
del supermercado
que salen a fumar a la terraza
frente a mi ventana.
estando así sin ropa
sus voces suenan distinto,
rugosas raspan mi piel sin vestir
y antes de que tiren sus colillas
por el hueco de un tubo blanco pvc;
uno tose tan fuerte
que siento que me salpica,
que traspasa el ruido del extractor,
el aire estacionado del pulmón,
el mosquitero, el vidrio,
la cortina plateada y me toca.











martes, 25 de marzo de 2025

Compresión

todo está comprimido
y por desplegarse,
en el anhelo del niño que sopla
la arandela de alambre
después de hundirla en el detergente
o en la vacilación nocturna
en el único país que conozco: mi mente.
la lista crece en paralela
a la cronología: cambiar de bar,
cambiar de amigos,
cambiar el color de la lapicera
con la que escribe esto;
es la lluvia dándole matraca
al techo de polietileno
lo que lo acuna
cuando llora a su manera
y reconoce sus alas mojadas.
de tan pesadas no levantan vuelo.







Pelotero

la pelota que patean
debe entrar al arco,
los sentimientos quedan
estacionados fuera de la cancha.
me caí más veces de lo que
me levanté, menos mal
que es el último turno
de alquiler y no hay público,
nadie que vea mis pifies: los tapones
del botín prestado me hicieron
tambalear, ahí está mi defensa
a mi mala definición.
cuando quise al ángulo, fue al centro,
cuando pateé abajo acariciando
el palo, la eché a rodar
por el hueco del alambrado.

bajá, subí, pasá, volvé, abrí, cerráte,
gritaba todo colorado el zaguero
de mi equipo y yo, me lo tomé personal.












miércoles, 12 de marzo de 2025

Baldío

todavía mantiene su forma inalterable,
el grado cero del urbanismo,
una manzana criogenizada
sobra la que se charla en lancha
en un lago en la cordillera.
uno frente al otro,
después vendrán más, sacan cuentas,
celulares, gestionan, multiplican
el valor por metro cuadrado,
habitacional o comercial,
cuánto se gana, cuánto se pierde,
qué me das, qué te doy,
con qué entongue contamos
para evitar algún impuesto.

un portal de posibilidades sobre la chapa
brillante del cartel que clavaron enfrente
se abrió.

a la semana, hombres grises con retroescavadoras,
al mes, por fin, la imagen diurna en 3D
devela lo imaginable.
un futuro de vegetación controlada
y paneles solares, vidrio y satín salpicado
con sonrisas de pixeles blancos
entran y salen del nuevo complejo de monoambiente













miércoles, 19 de febrero de 2025

De pasada

demasiado extenso el paisaje
para tan corta existencia.
árboles altísimos de frutos
repetidos no comestibles, 
viento cambiante, oleadas
de aromas frescos bajan de la loma
donde alguna vez soñamos
con rebanarle al cielo una estrella.

¿y ahora? ¿qué hace con eso?
lo vi de pasada, soñé con él, ¿te conté?
durante diez años despertaba 
y decía "debería ir a verlo";
y el coraje no venía, hasta hoy.

lo vi de pasada, volví, frené y ahí andaba.
"me agarraste cirujeando" y su ojo
que esquivaba los míos rastreaba
como un microscopio
las variaciones en el baldío: una tapa
plástica de pintura, un maple de cartón,
cintas, correas, caucho, sus rodillas
blancas de polvo, flacas de onda,
solo de sol podría vivir, con eso re tira.

¿te acordás que lo agarraron desnudo
entre las hamacas de la plaza?
un punto neurálgico que cambiaría su vida.
Guardia Civil lo levantó y devolvió
como una encomienda a la dirección de su DNI. 

transparente, oculto en su molusco,
quedan las memorias del resto. 
sin pareja, sin hijos, sin trabajo fijo, 
nada los días detrás de una barba
que lava con agua de lluvia.
cartón, madera, botellas donde regar
remolachas que en breve piensa sembrar.
espacio, ocio, silencio que un pájaro herido 
en su jardín interrumpe y por ley natural, 
lo deja palmar, lo deja morir.














martes, 4 de febrero de 2025

Cumbia dragonera

Tiembla el predio municipal
cuando suena el timbal primero.
Sudan óxido los tornillos
que veinte flacos ajustaron.
Las vallas al pie del escenario
hacen tapón al embudo
en el que se convirtió el balneario.

Van llegando del Pujol y del barrio Sur,
del Don Bosco y el barrio Comercio,
que levanten las manos la banda de El Porvenir
los del 352 Viviendas y los del Progreso,
los que lloran a esa chica que no va a volver,
las que piensan que los hombres son todos iguales
están equivocadas: te juro que hay peores.

Dos filas, cordón policial, abierta la mochila,
brazos extendidos, los músicos, dirigentes,
un concejal, el intendente y al costado
de las pantallas led, la locutora, arenga.

Se va copando, se va sintiendo
lo que todos vinieron a sentir.
Que es verano y que el ocio bracea
con soltura y legitimidad.
Que todavía los calores que sofocaron
al día, resisten, medio dispersos,
medio esquivos, frente a la brisa
que de tanto en tanto el mar se trae.

Hay que tomarlo todo.
Haz de tomar más rápido 
porque el tic-tac de los hielos
suena cada vez menos.
Se funden con el vino y la soda
y por el esófago, la bebida, viaja.

Este es el silencio que indica
que la banda está por salir.

Ese es tu celular y lo sacás
del bolsillo para guardar el momento.

¿Y este? ¿Qué mira? Es una liebre
cruzando el sendero de tu visión.
Vos volvés a la cueva de tu gorra.
Le pedís fuego para prenderlo
y no te escucha.
Meditás tu próximo movimiento
y te tomás un trago.

Los baffles vibran. 
Las ballena no duermen.
El humo es del color de la arena 
y en el centro del playón, 
nace un círculo donde un drone 
aterriza entre dos que la boquean 
y se quedan en el molde