el verano me pasa entre las piernas.
Un tábano tantea desde la platea,
dale que va; está que me sorbe la testa.
El invierno escapa de su cucha
y primerea con elegancia ventolina,
sorprendiendo al cuero.
Temprano hubo mitosis: dos nubes gruesas
vagaron toda la tarde de la mano
hasta que se toparon con una más glotona
que en pleno frote se las empomó.
Una avioneta raya el cielo en gótica tipografía.
Debajo estoy completo,
con juventud pero tengo frío; deposito entonces
mi fe en la voluntad de la voluta
por mantenerse erguida entre que entro,
busco una campera
y vuelvo a colorear intenso mi respiración.
y vuelvo a colorear intenso mi respiración.
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