en una ceja rapada, una cruz gótica
en el cachete derecho, una daga más
atrás de la oreja, en el cuello. hilos de tinta
negra cubren sin rellenar del todo su cogote.
rayones como ramas quebradizas. piel, puntos,
cicatrices, detalles: una carita feliz,
una carita triste, un corazón partido,
una lágrima quieta y pesada colgando
a milímetros de su párpado. todavía
se visulmubran zonas donde irrigar mensajes
subcutáneos. pensó en una rosa, sería la quinta
de la colección, bien roja y potente
en una de sus sienes. ah, los diamantes,
uno en cada lóbulo, tatuados en el extranjero,
%100 real no feik, obsequios de un productor
que lo terminó estafando, recuerdos de los
que prefiere no hablar, tintineos de una cadena
que le da alergia y lo hace paranoiquear con la llave,
la puerta, la cerradura, intrusos, sus cosas, pocas.
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