lunes, 16 de marzo de 2026

El sol de su locomoción

La vez que se desfondó el termo que lo contenía. Ya era de caminar y convertir la soledad en una estela de brillantina. Supo oler bien. La vez que una verruga quedó a medio camino entre la gota de sudor y la axila y se disecó para caerse de callada en sus pies. Ardores silenciosos que no involucran acciones. Consecuencias que no exigen acciones. Sentimientos que no generan acciones. Acciones hijas de sí mismas han de repetirse como una mueca blanda. Una mata seca sin mucho tiro para bambolearse. Yo diría, vibra. La lata del adicto es el sol de su locomoción. Las heladeras, los freezers y los sistemas de ventilación del Día% el quince de enero del dos mil treinta y dos. Cómo cantaba el himno, la raya al medio pareja, con qué ímpetu señalaba las rotas cadenas pero creció y perdió su dni. Perdió contacto con su familia. Con ayuda de un amigo, perdió el brazo para cobrar una póliza de seguro. Perdió la póliza en apenas seis meses y a bordo de un acoplado, viaja una noche cuatrocientos kilómetros al sur. Sino está haciendo la plancha en lo verde del Metrobús, seguro está en la entrada del Farmacity pidiendo por favor una moneda. Que se le está acabando el pote, que si al menos no se encrema el muñón cada veinticuatro horas, va estar complicado que se le regenere. Voy a tener que arrancar el tratamiento todo de cero.










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