lunes, 26 de enero de 2026

Previo a la nocturnidad

Previo a la nocturnidad,
la maniobra de embrague con que el cielo 
deja de serlo: una inversión lumínica
y los frentes de la comuna más longeva
del mercado inmobiliario, opacas, sin cejas.
Esto es San Telmo: el dimmer que se atasca 
en un tiempo sulfatado.

Se agolpan las décadas, se trocean las modas,
las drogas en los cuerpos se exhalan
por las juntas de un hotel familiar.
La palabra tragedia impresa mal,
un bollo de papel al ras rueda.
El viento es nuevo y da un espesor 
concreto a la calle. La calle no es
nueva. Hubo un canal de agua
vieja. Lo que hubo se sentía 
como nuevo. 
Lo que hoy hay no se entiende.

Tras la vidriera, atraídos por un sonido conocido, 
algo toca y rompe y al tocar, cae en su rotura 
que en la próxima caída se romperá. 
Pesadas entran a mi campo visual
y como kamikazes estallan 
por un bien mayor.
¿Granizo? ¿Escupitajos?
¿Bolas gruesas de condensación?
¿La violencia por unos oída por todos?
La lluvia en singular como una gota tan larga
que no sabemos si cae
o une lo alto ubicuo con lo que nos sostiene.











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