encierra los lunares craneales de su anciano senil.
Así me divierto, disminuyo la tensión
que las horas muertas generan.
Él mira el techo retenido a la inclinación
que la almohada le propone.
Yo lo afeito, con una pinza tironeo cejas
y tijereteo el plumero que de su oreja escapa.
Lo baño, lo seco, cada fracción
Él mira el techo retenido a la inclinación
que la almohada le propone.
Yo lo afeito, con una pinza tironeo cejas
y tijereteo el plumero que de su oreja escapa.
Lo baño, lo seco, cada fracción
de la jornada dividida por una píldora ahuesada.
A veces llora por un pecado cometido
que no recuerda en alta definición;
salvo eso, un diez, salvo cuando
me toca una teta y se hace el boludo.
salvo eso, un diez, salvo cuando
me toca una teta y se hace el boludo.
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