lunes, 26 de enero de 2026

En las últimas

Con el filo de un resaltador 
encierra los lunares craneales de su anciano senil. 
Así me divierto, disminuyo la tensión 
que las horas muertas generan.
Él mira el techo retenido a la inclinación
que la almohada le propone.
Yo lo afeito, con una pinza tironeo cejas
y tijereteo el plumero que de su oreja escapa.
Lo baño, lo seco, cada fracción 
de la jornada dividida por una píldora ahuesada.
A veces llora por un pecado cometido
que no recuerda en alta definición;
salvo eso, un diez, salvo cuando
me toca una teta y se hace el boludo.











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