lista a craquelarse en la copa
después de las doce. La copa mía.
R en el baldío y su trago al piso.
L compenetrado en las instrucciones
del petardo que está a punto de tirar.
N piensa en las deudas, en cómo hará
el año que acaba de arrancar para salir del veraz.
T y su humor como apoyabrazos. Levanta
las cejas y mira con la carcajada congelada
al secuaz que enfrente tiene.
V no hace ruido, el chiste no le despertó
ningún estímulo, o será que no atrapó el remate.
B sí lo entendió pero se tapa la boca
porque no le gusta el serrucho de sus dientes.
A se ríe demasiado agudo para el tono de su voz.
P está triste entre la gente de siempre.
F se ríe demasiado, está fumado,
sus espasmos inquietan al resto,
se le escapa un sonido porcino
que reactiva todas las risas que vendrán.
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