miércoles, 24 de diciembre de 2025

Vino el fumigador

Vino el fumigador
a completar su ronda
mensual. De su mochila
asoma como un sable la boquilla negra,
como el rastrillo asoma detrás del jardinero,
como la lapicera detrás de la oreja
del patovica: de cuatro que salen, entran dos.
Vino el fumigador. Héroe cyberpunk.
Luchador serial de puntos suspensivos
Manchas rosáceas, crema en espiral
en sus antebrazos y horas extras 
despegándose los químicos
que por estos lares derrama.
Mirá lo que este murciélago
que atrapamos en un maternal.
¿Y esta rata? Pesa lo que un lechón. 
Mirá los dientes. Fijáte bien 
la rabia que los cubre. ¿Viste? 
Acostumbran a moverse por los bordes.
Si ves una y
 encara para el centro, vos rajá.
Este gel ocre te aniquila las cucas de toque.
Lo último, tratá de no mojar las superficies
y evitá el desodorante de ambiente.
Me dijo que no haga migas ni vuelque bebidas,
que me agache, que no prenda la luz, 
que me vaya gateando detrás del mueble,
me dijo que me vaya de mi casa, 
que no era fumigador, 
me estoqueó hasta la puerta 
con la más turgente de sus antenas.



















Fraterna celebración

La copa de unos. La bebida
lista a craquelarse en la copa
después de las doce. La copa mía.
R en el baldío y su trago al piso.
L compenetrado en las instrucciones
del petardo que está a punto de tirar.
N piensa en las deudas, en cómo hará
el año que acaba de arrancar para salir del veraz.
T y su humor como apoyabrazos. Levanta
las cejas y mira con la carcajada congelada
al secuaz que enfrente tiene.
V no hace ruido, el chiste no le despertó
ningún estímulo, o será que no atrapó el remate.
B sí lo entendió pero se tapa la boca
porque no le gusta el serrucho de sus dientes.
A se ríe demasiado agudo para el tono de su voz.
P está triste entre la gente de siempre.
F se ríe demasiado, está fumado,
sus espasmos inquietan al resto,
se le escapa un sonido porcino
que reactiva todas las risas que vendrán.








viernes, 19 de diciembre de 2025

Las dos D

Tarotismo para machetear el presente.
Un embrujo para limar el pasado.
Dieta y deporte, las dos D, tonificarán el trapecio.
Es hora de que la máquina central halle su eje.






lunes, 15 de diciembre de 2025

Tanto de todo en muchos lados

Lo mejor que le pasó fue dejarlo en modo avión.
A los días se enteró que le quedó
un mensaje empalado a la antena que le cuelga.

Le quedaron ganas de rectificar sus argumentos.
Árboles torcidos de injertos en tierras fiscales.
Todavía memoriza la triangulación de la luz
durante esa discusión.

Otra vez, el video del mes.
Limpia. Pulcra. Solo palabras lindas
tiene permitido pronunciar esa boca.
Canta espléndido canciones que nada dicen.
Le quedó grande el estadio. Le quedó colgada
una nota entre otras y a nadie importa.

Harto de la confusión general y su insistencia
por hacerme parte, me eché a dormir con la ropa puesta.
Al velador le quedó un electrón metido en la bombita.
Ni se mosquea. Nudista y radiante, hace la plancha
en el cable hasta que me hundo con él.

Con o sin un gramo de sueño,
haz de regar tu cuenta bancaria
con la fuerza de tu trabajo.

De mucho depende la mano del heladero
en días de calor.
No ha de derrumbarse la montaña
que sostiene el cucurucho.
Imperceptible, 
baja un hilo de chocolate amargo 
que se suelta del cono y se estampa
como una lágrima de sudor en mi remera nueva.
Me quedó una bronca, tendría que haber traído una de color.

Llueven rumores en el cielo.
Quedó un resto de invierno en el verano.
Me quedó una gota de pileta en el oído
y ahora oigo todo a diez centímetros de la línea habitual.

Pensando en el mar, aspirando a la totalidad.
Mientras, tanto de todo en muchos lados.

Un barco pesquero japonés
llegó a estas aguas hace setenta años.
Enganchado le quedó un ramillete verde
en sus sistemas de ventilación
que prendió, se expandió y dejó un olor poco original.
Corriendo hacia el mar, aspirando a la totalidad.
Un turista esquiva las algas que alfombran la costa
en una intrincada coreo renga.

Reflejado en la vidriera intacta,
arrepentido del plan inicial,
al homicida le quedó una bala sin usar
y por eso, sigue con vida.

A una generación le quedó un aprendizaje
que no supo transmitir.

En cada acción y reacción,
En cada hueco con el que se rellena el tiempo.
Siente cómo late el yo de la infancia.
Pero lo normal no es necesariamente bueno,
desde que le quedó el filo de un mal recuerdo
del lado de adentro
que con terapia estricta intenta eliminar.

Si se sigue rascando, le quedarán marcas de acné
que ninguna crema podrá quitar.

Pensando en el mar, aspirando a la totalidad.
Mientras, tanto de todo en muchos lados.




















lunes, 1 de diciembre de 2025

Estudio de campo

Un estudio de campo.
Un óvalo.
Un campo de fútbol.
Un estadio.
Una autopista a la altura de la platea alta.
Un drone que transmite en vivo lo que ve.
Las bengalas, el contorno del estadio.
Un cántico derramado en las bandejas.
Una mano atorada en el alambrado.
Una cancha con una pelota inflada que rueda.
Un cántico detrás del alambrado agujereado.
Una cancha sin pelota.
Una pelota que se va por la rotura del alambrado.
Una avenida del otro lado del arco.
La red sintética sobre el césped recién cortado, natural.
El cartón de lo que fue una bengala en el cordón cuneta.
La pelota pica en el botín del arquero.
Cuando reconoce lejos el balón, el arquero se agacha y se ata los cordones.
Se despluman los gajos en la cancha sin plateas, sin bandejas.
El hexágono de un gajo sobrevuela el césped sintético.
Unas topper patean de puntín y la bola embocan.
El cántico imaginario de la bandeja imaginaria en la cabeza del nueve fofo.
La rapada tibetana del nueve que pifia el cabezazo.
La cancha embarrada por la lluvia del fin de semana.
El barro trizado en los guantes del arquero molesto.
El guante en las manos del que era nueve y ahora le toca ir al arco.
Las mochilas al costado de la cancha.
Un encendedor tirado detrás de la línea ofensiva.
El atado guardado en el bolsillo más a mano.
El pucho combustionado en el pecho del arquero.
La pelota por el agujero cruza la avenida.
La cámara oculta en la pelota recubierta de tela.
Otro gajo perdido, flota en la avenida y se va.
El resultado en la cabeza del arquero no es el mismo que el del equipo contrario.
El agujero en la pechera atora el dedo del nuevo nueve pelón.
El partido termina bajo las leyes del gol gana.
El gol que un equipo mete es rechazado por el equipo contrincante.
Discuten, el balón es pateado con bronca  y vuela.
El alambrado no atora el balón que pasa de largo y cae en la avenida.
La rueda delantera pellizca un gajo y ovala la redonda.
La rueda trasera la pisa, la aplana, la convierte en chicle y la explota.
El sonido del fin de la pelota es el punto final del partido.