lunes, 26 de enero de 2026

Vacaciones

Empieza con una aspiración nasal que clama por la eternidad. Colmar los pulmones y completar el circuito. La segunda dura menos. En la tercera ya flaquea, se acorta en un intercalado que va del ripio al pavimento al serrucho al fin al CO2. Ya para la cuarta respiración, la elasticidad trunca delata su abandono en materia de salud y el ciclo se recompone.

Ella lo mira y entiende algo más que atributos rítmicos del sueño. Viejos pensamientos nebulosos donde se trenza la palabra amor con la dureza del porvenir. Cuanto más penetra su atención, más grande siente que es la rodaja que le está robando. Como quien fichó el origen de un zumbido juega a la mancha congelada, despegada estática vacila entre acomodarlo de un ojotazo o mudarse de cuarto, dejarlo solo enredado a las lianas de su expectoración.





























Un embole

El labio leporino de mi interlocutor
susurra palabras sin expansión.
Aeroestátos que en su caída se desinflan
y vuelven fugaces a su forma arrugada.
Una que cabe en un puño.
Lo que digas no lo usaré.
Solo ver cómo una estupidez
se deshace en lonjas.
Y cuando parecía que eso era todo,
llegan al suelo
y se desgranan en un polvo transparente
que ni el más abstinente
se lamería el dedo para buscar su ración.
Algo así es lo que me pasa
cuando hablo con vos.






En las últimas

Con el filo de un resaltador 
encierra los lunares craneales de su anciano senil. 
Así me divierto, disminuyo la tensión 
que las horas muertas generan.
Él mira el techo retenido a la inclinación
que la almohada le propone.
Yo lo afeito, con una pinza tironeo cejas
y tijereteo el plumero que de su oreja escapa.
Lo baño, lo seco, cada fracción 
de la jornada dividida por una píldora ahuesada.
A veces llora por un pecado cometido
que no recuerda en alta definición;
salvo eso, un diez, salvo cuando
me toca una teta y se hace el boludo.











Previo a la nocturnidad

Previo a la nocturnidad,
la maniobra de embrague con que el cielo
deja de serlo: una inversión lumínica
y los frentes de la comuna más longeva
del mercado inmobiliario, opacas, sin cejas.
Esto es San Telmo: el dimmer que se atasca
en un tiempo sulfatado.

Se agolpan las décadas, se trocean las modas,
las drogas en los cuerpos se exhalan
por las juntas de un hotel familiar.
La palabra tragedia impresa mal.
Un bollo de papel al ras rueda.
El viento es nuevo y da un espesor
concreto a la calle. La calle no es
nueva. Hubo un canal de agua
vieja. Lo que hubo se sentía como nuevo.
Lo que hay hoy no se entiende.

Tras la vidriera, atraídos por un sonido conocido,
algo toca y rompe y al tocar, cae
en su rotura que en la próxima caída
se romperá con las que vienen detrás.
Entran pesadas al campo visual
y como kamikazes estallan
por un bien mayor. ¿Granizo? ¿Escupitajos?
¿Bolas gruesas de condensación?
¿La violencia por unos oída por todos?
La lluvia en singular como una gota tan larga
que no sabemos si cae
o une lo alto ubicuo con lo que nos sostiene.







martes, 20 de enero de 2026

Pasatiempo

Un manojo de nubes claras 
para ver al tiempo craquelarse 
un día de plaza paternal. 
La cuelga viendo la organización facial de su nene
subiendo y bajando en la hamaca.
Acostado como un nene más, imagina para atrás, 
en la rama de la rama del árbol del que salió, 
Estira las piernas y los brazos hasta el tope.
como si la emoción metafísica del pensamiento
lo hubiese contraído. 
Como si ser padre fuese un trabajo 
que siente en el cuerpo
y las alas de ángel le corresponden per se.

Este finde son míos, el otro te los quedas vos,
acordate de girarme lo de la cuota.
Lo infame de la gota que rebalsó este intento de familia
es tendencia, viaja empacado en un video
en baja resolución y el objetivo
tiene nombre y apellido: Turra Puta Roba Maridos











Windows

El reloj de arena de Windows suelta sus granos.
Sus siempre mismos granos pixelados. 
Un error en su sistema parasimpático la hace girar. 
Todo lo que en su base carga, 
se descarga desde lo alto y otra vez sopa, 
no queda otra que reiniciarla.







miércoles, 24 de diciembre de 2025

Vino el fumigador

Vino el fumigador
a completar su ronda
mensual. De su mochila
asoma como un sable la boquilla negra,
como el rastrillo asoma detrás del jardinero,
como la lapicera detrás de la oreja
del patovica: de cuatro que salen, entran dos.
Vino el fumigador. Héroe cyberpunk.
Luchador serial de puntos suspensivos
Manchas rosáceas, crema en espiral
en sus antebrazos y horas extras 
despegándose los químicos
que por estos lares derrama.
Mirá lo que este murciélago
que atrapamos en un maternal.
¿Y esta rata? Pesa lo que un lechón. 
Mirá los dientes. Fijáte bien 
la rabia que los cubre. ¿Viste? 
Acostumbran a moverse por los bordes.
Si ves una y
 encara para el centro, vos rajá.
Este gel ocre te aniquila las cucas de toque.
Lo último, tratá de no mojar las superficies
y evitá el desodorante de ambiente.
Me dijo que no haga migas ni vuelque bebidas,
que me agache, que no prenda la luz, 
que me vaya gateando detrás del mueble,
me dijo que me vaya de mi casa, 
que no era fumigador, 
me estoqueó hasta la puerta 
con la más turgente de sus antenas.