Viste como hundía mi presencia
por la rendija de la puerta,
y secaba mis mejillas,
rojas de temor,
sin siquiera
haber entrado.
Hundí mi presencia
por la rendija de la puerta.
vi mi nuca,
y nunca más
un atisbo de inocencia
encandiló la ceguera del abismo.
No hay verdades,
No hay más ciencia
No hay clarividencia
en el ojo que me falta
(si dos ya no coinciden, un tercero
es solo más turbación frente al espejo)
No hay nada que hacer.
Mientras se me deshilachan
los tendones,
hay gusanos
calculando mis medidas
para coserme una mortaja.
No hay nada más que hacer.
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Sobre el mentón de un cadáver fresco,
la barba insiste con crecer.
El cuerpo es tan obstinado como nosotros
que también encuentra formas de ignorar su caducidad.
la barba y el cuerpo obstinado.
ResponderEliminarCada vez mejor tu escritura, Félix.De la palabra, de ahí sale todo. ¡un beso!
la barba y el cuerpo obstinado.
ResponderEliminarCada vez mejor tu escritura, Félix.De la palabra, de ahí sale todo. ¡un beso!
Gracias pinaaa! ¡un beso para usté!
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