de la compra. La matemática
evanescente se traduce en un pago
exacto.
Vine a buscar lo que no sabía
que quería. No hay reembolso
porque ya estoy sentado en el sillón.
Porque no salgo más es cosa mía.
Mi fracción de tiempo antes
del envoltorio. Antes de las ranuras
en octavos de la barra de chocolate,
viene el papel de aluminio.
Es de la hora digestiva,
la fracción previa. Es el tick
de una esquina que no resulta como
el tack de la siguiente partición.
Tritura y muele. Estructura
y muerte. Es del tiempo, su fracción
más afónica. El ruido del sabor
lo procesa la laringe.
Del sabor queda amalgamado
tipo satín el primer mordisco.
A la lengua ataca a lo roller derby
las ganas de un trozo más.
El diente manchado de chocolate
al lado de un diente relleno
de chocolate pegado al baldío
de un diente perdido prensado
por la muela rellena de muela.
La fracción de tiempo antes
del último cuadrado. El tick
en mis dedos no suena como el tack
de mis dientes. No sabe al tick pionero.
.